En una estrategia que apunta a atar el pago a los jubilados con el blanqueo de capitales, el Gobierno apuesta a que se exterioricen entre u$s 20.000 millones y u$s 60.000 millones. Con la penalidad promedio del 7%, el fisco recaudaría entre u$s 1.400 millones y u$s 4.200 millones. Una vez blanqueado, si en una segunda fase los dólares ingresan al país, habrá más apreciación cambiaria. En ese marco, la industria sufrirá a causa de la pérdida de competitividad. Aparecen buenas perspectivas para los sectores de construcción, intermediación financiera, bancos, mercados de capitales, actividades de infraestructura, proyectos energéticos y turismo.
Con el deadline del 31 de diciembre, último día antes de la entrada en vigor del acuerdo a nivel global de intercambio automático de información de cuentas financieras, el Gobierno confía en que blanqueo debatido por estas horas en el Congreso conlleve un incentivo importante para que los argentinos decidan exponer sus tenencias de activos en el exterior.
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