Unos quince bancos del sistema financiero escucharon ayer el pedido de Luis Caputo en la sala del 10° piso de la secretaría de Finanzas: el Gobierno necesitará tomar en las próximas semanas, de la manera que sea, u$s 4.000 millones de deuda del mercado local, para hacer frente a obligaciones que en mayor medida son en pesos. La primera sugerencia oficial, ya conocida, fue encomendarles que idearan alternativas para atraer los dólares argentinos del "colchón" o que tienen depositado en los bancos (mediante una letra en moneda extranjera, por ejemplo, a corto plazo). También se habló de la renovación de un bono atado a la Badlar que vence en los próximos días, por unos $ 22.000 millones. Pero, en este intercambio, un banquero se animó a plantear lo que habían llevado en mente algunos de sus colegas: la posibilidad de que el ministerio de Hacienda coloque un bono en pesos a tasa fija, a más de un año plazo. La respuesta de Caputo, ante este planteo, fue tajante: "Ni en pedo me endeudo a estas tasas".
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